Construcción de piscinas
Empresas de construcción de piscinas de obra, hormigón, poliéster y fibra en España. Compara constructores…
Reformar una piscina de obra de 8×4 m cuesta, como horquilla orientativa de mercado, entre 12.000 y 30.000 € cuando se rehace todo: saneado del vaso, revestimiento, fontanería enterrada, coronación y depuración. Si solo cambias el revestimiento, lo habitual es moverse entre 4.000 y 12.000 € según el material y el estado del soporte. Son rangos amplios a propósito, porque el precio de reformar una piscina depende del diagnóstico, y el diagnóstico se hace con el vaso vacío.
En esta página tienes los síntomas que delatan una piscina agotada, el coste orientativo de cada partida por separado, las diferencias reales entre gresite, microcemento y lámina armada de PVC, y el punto en el que rehacer la piscina desde cero sale más a cuenta que seguir parcheándola.
La primera pista está en el nivel del agua. En verano una piscina pierde por evaporación del orden de 2 a 8 mm al día según el sol, el viento y la humedad del aire. Si tienes que rellenar cada dos o tres días, si una zona del jardín está siempre encharcada o si el nivel deja de bajar justo a la altura de los skimmers, tienes una fuga que localizar.
El gresite que se cae es el segundo aviso. Teselas sueltas en el fondo, juntas lavadas que dejan el borde afilado, zonas abombadas que suenan a hueco cuando las golpeas con los nudillos. Todo eso indica que el mortero de agarre ha perdido adherencia o que el vaso se mueve. Repegar cuatro piezas cada primavera es tirar dinero cuando el revestimiento ya está al final de su vida.
El tercer frente es la sala de máquinas. Bombas que arrancan con esfuerzo y suenan a chatarra, filtros de arena con la carga apelmazada desde hace diez años, valvulería que gotea, un cuadro eléctrico sin protecciones en condiciones. Una piscina puede estar presentable por fuera y tener la instalación al límite.
Antes de pedir precios conviene saber qué estás comprando. La prueba del cubo no cuesta nada: dejas un cubo con agua apoyado en un escalón, marcas el nivel de dentro y el de fuera y comparas a las 24 y 48 horas. Si el agua de la piscina baja bastante más que la del cubo, ahí no manda la evaporación.
El siguiente paso separa el vaso de las tuberías. Con la depuradora parada y las válvulas cerradas se observa si la pérdida continúa; si se detiene, la fuga está en el circuito. Un profesional lo remata con prueba de presión línea por línea, trazador de color, geófono o cámara. Ese diagnóstico se mueve en una horquilla habitual de 150 a 500 € y ahorra mucho más de lo que cuesta.
Pide el informe por escrito, con fotos y con la reparación propuesta. Es el documento que te permite comparar presupuestos de varias empresas sobre la misma base. Sin él, cada una te presupuestará una obra distinta y acabarás comparando peras con manzanas.
Casi nadie reforma una piscina entera de golpe. Lo normal es atacar el revestimiento, y aprovechar el vaso vacío para tocar lo que solo se puede tocar con el vaso vacío: skimmers, boquillas, focos y pasamuros. Por eso conviene ver el coste desglosado antes que un precio cerrado.
La tabla toma como referencia una piscina de obra de 8×4 m con una profundidad media de 1,5 m, lo que da unos 70 m² de vaso entre fondo y paredes. Si la tuya es más grande, escala; si tiene escalera romana, playa o rebosadero desbordante, sube el rango: las formas curvas y los remates especiales encarecen todos los oficios.
| Partida | Horquilla habitual | De qué depende |
|---|---|---|
| Vaciado, picado del revestimiento y saneado del vaso | 1.200 – 3.000 € | Estado del soporte, acceso a la parcela y gestión de escombros |
| Gresite nuevo sobre unos 70 m² de vaso | 5.000 – 11.000 € | Calidad de la tesela, despieces, cenefas y nivelación previa |
| Lámina armada de PVC | 3.500 – 8.000 € | Espesor, acabado y número de esquinas y singularidades |
| Microcemento o revestimiento continuo | 5.000 – 12.000 € | Sistema empleado, capas, curado y garantía del aplicador |
| Sustituir dos skimmers y las boquillas de impulsión | 600 – 1.800 € | Si hay que picar coronación o playa para llegar a la tubería |
| Renovar el anillo hidráulico enterrado | 2.500 – 7.000 € | Longitud de las líneas, profundidad y pavimento a levantar |
| Coronación nueva, unos 24 metros lineales | 1.500 – 4.500 € | Material elegido y complejidad del remate contra el revestimiento |
| Depuradora completa: bomba, filtro y valvulería | 800 – 2.500 € | Volumen del vaso, tipo de filtro y bomba de velocidad variable |
| Cloración salina con control de pH | 1.200 – 2.500 € | Producción de cloro necesaria y sondas incluidas |
| Reforma integral de vaso, hidráulica y coronación | 12.000 – 30.000 € | Alcance real de la obra y estado estructural del vaso |
El gresite sigue siendo el acabado clásico y el que mejor envejece cuando el vaso está sano y la mano de obra es buena. Se repara pieza a pieza, aguanta décadas y admite cenefas y degradados. A cambio es la solución más lenta y la más sensible al soporte: si el vaso trabaja, las juntas lo cuentan enseguida.
La lámina armada de PVC se ha comido buena parte del mercado de la rehabilitación por una razón sencilla: se instala en pocos días, es estanca por sí misma y perdona fisuras pequeñas del vaso. Su vida útil orientativa ronda los diez o quince años según el agua, el sol y el tratamiento, y llegado el momento se cambia sin picar nada.
El microcemento y los morteros continuos dan un acabado sin juntas muy demandado, pero dependen por completo del sistema concreto y de quién lo aplica. Pide referencias de piscinas hechas hace cinco años, no de la semana pasada, y que la garantía figure por escrito con el nombre del fabricante del sistema.
| Revestimiento | Horquilla instalada | Qué tener en cuenta |
|---|---|---|
| Gresite o mosaico vítreo | 70 – 150 €/m² | Acabado clásico y reparable; exige soporte firme y buena ejecución de juntas |
| Lámina armada de PVC | 50 – 110 €/m² | Obra corta y estanca por sí misma; se sustituye entera al final de su vida |
| Microcemento o mortero continuo | 80 – 160 €/m² | Sin juntas y muy estético; el resultado depende del sistema y del aplicador |
| Poliéster o fibra proyectada | 80 – 160 €/m² | Rápido y estanco; el color puede virar con el sol y la química del agua |
| Pintura de clorocaucho o resina | 15 – 35 €/m² | Lavado de cara temporal: no arregla el vaso y se repite cada pocos años |
Los skimmers son un punto de fuga clásico. El cuerpo se agrieta, el racor se cansa y el agua se va por detrás del revestimiento sin que se vea nada. Sustituirlos obliga a picar alrededor, empalmar la tubería y rematar el revestimiento, así que se hace ahora o no se hace: con la piscina llena y el gresite nuevo puesto, nadie va a querer abrir.
Las tuberías enterradas de las piscinas de los años ochenta y noventa suelen ser de PVC encolado, y las uniones son lo primero que cede. Si la prueba de presión señala una línea concreta, valora renovar el anillo completo en lugar de reparar el tramo: abrir la zanja es lo caro, la tubería vale poco.
Aprovecha la obra para dejar preparado lo que quieras a futuro. Un pasamuros extra, el tubo corrugado para un foco LED o la toma para una bomba de calor cuestan poco mientras hay zanja abierta y son una obra entera cuando ya está todo cerrado.
La coronación es la pieza que corona el borde del vaso y el elemento que más se nota, para bien y para mal. Cuando está descalzada, con las juntas abiertas o con las piezas movidas, deja entrar agua por detrás y acelera el deterioro del vaso. Renovarla ronda una horquilla de 60 a 180 € por metro lineal según material y remate.
Aquí manda tanto el confort como la estética. Una piedra clara no quema al mediodía, un borde redondeado no araña y una superficie con algo de textura evita resbalones. Si cambias también el pavimento de la playa, pide que te lo presupuesten como partida aparte: es fácil que se coma un tercio del total sin que te des cuenta.
Un aviso práctico: la coronación y el revestimiento se rematan entre sí, y ese encuentro es justo donde acaban apareciendo las filtraciones con el paso de los años. Que el presupuesto diga expresamente quién ejecuta ese remate y con qué material se sella la junta perimetral. Si la coronación la pone un oficio y el revestimiento otro, deja por escrito quién responde si aparece una entrada de agua.
Una depuradora de veinte años filtra peor y consume más. Cambiar la bomba por una de velocidad variable y el filtro por uno correctamente dimensionado suele bajar el consumo eléctrico de forma apreciable, aunque cuánto exactamente depende de tus horas de filtrado, del volumen del vaso y de tu tarifa. Nadie te puede garantizar una cifra de ahorro por adelantado.
Con el vaso vacío también es el momento de plantear la cloración salina, que sustituye el cloro en pastillas por sal común y un electrolizador. Se agradece en la piel y en los ojos, pero no elimina el mantenimiento: hay que vigilar pH, sondas y célula. Y conviene revisar que los elementos metálicos del vaso toleren bien el agua salina.
Revisa el conjunto, no solo la máquina que ha fallado. Bomba, filtro, valvulería, secciones de tubería y cuadro eléctrico trabajan juntos: montar una bomba nueva sobre una instalación estrangulada es gastar sin ganar nada. Pide que te dimensionen el equipo por el volumen real del vaso y por las horas de filtrado que quieres hacer, y que el presupuesto indique la potencia y el caudal, no solo la marca.
Hay un punto en el que reformar deja de tener sentido. Si el vaso tiene fisuras estructurales vivas, si ha habido asientos del terreno, si el hormigón está carbonatado con armadura vista y oxidada, o si la suma de partidas se acerca al coste de una piscina nueva, la conversación cambia. Una piscina de obra nueva de 8×4 m se mueve en una horquilla orientativa de 22.000 a 38.000 €.
También pesa lo que no se puede arreglar con dinero razonable. Una profundidad heredada de 2,5 m que ya no usa nadie, una escalera de obra que se come media piscina, un vaso mal orientado o sin skimmers suficientes. Ahí la reforma te deja una piscina vieja con revestimiento nuevo.
Un criterio práctico: si el presupuesto de rehabilitación supera aproximadamente el 60 o 70 % de lo que costaría el vaso nuevo, pide las dos cosas presupuestadas y compáralas con la vida útil esperada de cada opción. Que te lo pongan por escrito y con el mismo alcance.
Pide siempre tres presupuestos y exige que estén desglosados por partidas y medidos en metros cuadrados y metros lineales reales. Un precio cerrado de una línea no se puede comparar con nada. Lo que suele quedar fuera y luego aparece: retirada de escombros, saneado del soporte, andamio o grúa si el acceso es malo, y la puesta a punto del agua al llenar.
Fíjate también en el calendario y en las condiciones. Las buenas empresas cierran la agenda de reformas en otoño e invierno, que es cuando conviene hacerlas: el vaso vacío al sol de agosto sufre y los plazos en temporada se estiran. Desconfía de los pagos por adelantado altos y pide factura de cada certificación.
Comprueba que la empresa esté dada de alta, tenga seguro de responsabilidad civil y te entregue garantía por escrito del revestimiento y de la mano de obra, que no son la misma cosa. La garantía del fabricante no cubre una mala aplicación.
Para una piscina de 8×4 m, con unos 70 m² de vaso, la horquilla habitual va de 5.000 a 11.000 € incluyendo picado del revestimiento viejo, preparación del soporte y colocación. El precio sube si hay que sanear mucho, si la piscina tiene formas curvas o si eliges teselas de gama alta.
En muchos casos sí, y es una de las razones de su éxito en rehabilitación. Hace falta que el gresite esté firme y sin abombamientos; si hay zonas huecas se pican y se regularizan antes. Pregunta si el presupuesto incluye ese saneado previo, porque marca la diferencia en el resultado.
Un cambio de lámina armada suele resolverse en menos de una semana si el vaso está bien. Un revestimiento de gresite con saneado y coronación nueva se va a tres o cuatro semanas. Si además se renueva la hidráulica enterrada, cuenta con más de un mes y con margen por lluvia y temperaturas.
Otoño e invierno, con matices. Fuera de temporada las empresas tienen agenda, los precios se negocian mejor y el vaso vacío no sufre el calor extremo. Ojo con las heladas y con la lluvia continuada: los morteros y las resinas necesitan unas condiciones mínimas de temperatura y humedad para curar bien.
Depende del municipio y del alcance. Cambiar revestimiento o maquinaria suele encajar en obra menor o comunicación previa; tocar el volumen, la ubicación o el vaso puede exigir licencia y proyecto. Pregunta en el ayuntamiento antes de empezar y comprueba también lo que exige tu comunidad autónoma.
Con la depuradora parada y las válvulas cerradas, si el agua sigue bajando la fuga está en el vaso; si se detiene, está en el circuito. Es una primera criba casera. Para localizar el punto exacto hacen falta prueba de presión, trazador o geófono, y eso lo hace una empresa especializada.
Si te planteas alargar la temporada, sí conviene al menos dejar preparada la instalación: la toma eléctrica y el espacio para una bomba de calor cuestan poco durante la obra y bastante después. Instalarla ya solo tiene sentido si vas a añadir también cubierta o manta térmica.
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